Promesas rotas: el particular fenómeno de transformación que atraviesan las plataformas de streaming

Promesas rotas: el particular fenómeno de transformación que atraviesan las plataformas de streaming

Con la fusión entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery concretada hace pocos días Hollywood ingresó en una nueva era cuyas formas y consecuencias todavía son difíciles de pronosticar. La unión estratégica de los dos estudios de cine centenarios bajo el manto de la corporación Skydance, propiedad de la familia Ellison, magnates del negocio tecnológico, puso en ruidosa cuestión la tradición y los modos del conglomerado audiovisual afincado en Los Ángeles. Sin embargo, más allá de la contundencia del hecho inaugurado esta semana, otro cambio trascendental lleva un tiempo ocurriendo sin estridencias, aunque a la vista de todos. Poco a poco pero cada vez con más claridad las plataformas de streaming están dejando de ser los espacios para proyectos novedosos, audaces y centrados en la calidad que pretendían ser en sus inicios para apuntar a un contenido generalista, apto para la mayor cantidad de públicos posibles, lo más parecido a la oferta que tenía el cable básico en los años 90. Mientras algunos vaticinaban el final de la TV por cable, programas en vivo, telenovelas, adquisiciones de largometrajes clase B y la llegada de creadores de Youtube al mainstream de las plataformas más famosas se volvieron la norma y no ya la rara excepción de una oferta que los usuarios consumen cada vez más distraídos. Todo parece indicar que en el panorama actual del negocio audiovisual los modos y objetivos del comienzo de la era del streaming se volvieron imposibles de sostener. Con la proliferación de las usinas creativas se terminó el sueño de los fenómenos de nicho, de las series y los largometrajes con firmas de autor pero con sueños de masividad. En su lugar las plataformas abrazan las viejas fórmulas de la TV de aire y de cable, buscan “salvarse” a través de las transmisiones en vivo y, en general, privilegian el volumen por sobre la calidad que enarbolaban en sus primeros años. El nuevo “depredador” de Netflix no son las otras plataformas, ni las horas de sueño que sus suscriptores pretendan dormir sino Youtube y sus contenidos amateurs, una suerte de todo por dos pesos del audiovisual con una legión de espectadores que no esperan calidad de sus videos sino un flujo constante que alimente su curiosidad. Las transmisiones más tecnológicamente avanzadas -y las pantallas cada vez más grandes y sofisticadas-, que ofrecen los servicios de streaming e incluso las señales de TV no figuran en la lista de prioridades de los estimados 2.58 mil millones de usuarios activos mensuales que tiene Youtube.Ted Sarandos, CEO de NetflixJordan Strauss - Invision“Estamos en el negocio de producir contenido profesional. Dicho eso, creo que hay un grupo de gente en las plataformas sociales que está haciendo una programación que se acerca bastante a eso y cuando vemos que podemos monetizar esos contenidos para ellos entonces les ofrecemos acuerdos para hacerlo. Pero no estamos intentando atraer a la población completa de creadores independientes a Netflix”, explicó la semana pasada Ted Sarandos, CEO de la plataforma, en una entrevista con Bloomberg, el medio especializado en negocios. Lo cierto es que recientemente el servicio incorporó a su biblioteca global exitosos ciclos nacidos en Youtube como Last Meals, Cold as Balls y el fenómeno infantil Miss Rachel. Más allá de potenciales valores de entretenimiento, es evidente que esos programas no fueron hechos ni pensados para el consumo televisivo que Netflix redefinió hace más de una década. Steve Van Zandt en Lilyhammer, la primera serie original de NetflixEn la misma entrevista Sarandos admitió que este año la plataforma creció a un ritmo más lento de lo esperado y al mismo tiempo aseguró que “el negocio va genial” y destacó a sus emisiones deportivas en vivo como una buena estrategia para sumar suscriptores. Unas declaraciones que dan cuenta de la transformación de la plataforma y que están a años luz de distancia de aquellas que el mismo ejecutivo hacía en 2012 cuando estaba por lanzar Lilyhammer, la primera serie original de la plataforma. “Vamos a ser HBO antes de que HBO se convierta en nosotros”, había dicho Sarandos plantando bandera del lado premium de la TV. No era casualidad que su ficción inicial proponía una nueva perspectiva al género de mafiosos y estaba protagonizada por Steven Van Zandt, el recordado Silvio Dante de Los Soprano, indiscutible joya de la corona de HBO. De hecho, en su búsqueda de establecerse como un destino en el que los espectadores encontraran un destino similar a lo que ofrecía la señal de cable pero sin los límites de presupuesto ni extensión que encorsetan a la TV tradicional, en sus primeros tiempos Netflix le dio un cheque en blanco al director David Fincher para que desarrollara dos temporadas de la que en ese momento, 2013, era la ficción en serie más cara de la historia: House of Cards. Fue el ciclo que le sirvió a la plataforma como carta de presentación en el mundo, un suceso que demostró el potencial que el streaming tenía para ofrecer.Curiosamente, pocas horas después de la charla de Sarandos con Bloomberg, se supo que Netflix y Fincher no renovarán el contrato de exclusividad que el realizador firmó con la plataforma en 2020 y que vence el año que viene. En ese tiempo, el director de Pecados capitales, Red social y Zodíaco, entre otros reconocidos films, realizó tres largometrajes para la plataforma, Mank, El asesino y la inédita Las nuevas desventuras de Cliff Booth, la única de sus películas hechas para Netflix que se verá en las salas de cine como cualquier otro estreno comercial antes de llegar a la plataforma. Fincher no fue el primero ni el único autor que este año decidió cortar lazos con Netflix. Noah Baumbach, que dirigió sus últimas cuatro películas con Netflix-Los Meyerowitz: La familia no se elige, Historia de un matrimonio, Ruido de fondo y Jay Kelly-, acaba de cambiar de escudería tras firmar un acuerdo con Warner Bros.; Ross y Matt Duffer, creadores de Strangers Things, abandonaron el nido por un contrato con Paramount que les asegura futuros largometrajes, mientras que Shawn Levy, el productor de la exitosa serie y director, se pasó a Disney. David Fincher no renovará su contrato con Netflixarchivo“Si pudiera cambiar alguna de mis declaraciones sería lo que dije en 2012 respecto a que Netflix se convertiría en HBO antes de que HBO pudiera convertirse en Netflix. En ese momento HBO era el punto más alto de la programación original. Lo que debería haber dicho en aquel momento es: Queremos ser HBO, CBS y BBC y todos los diferentes canales alrededor del mundo que entretienen al público”. No debería haber limitado el comentario solo a HBO. Las producciones prestigiosas juegan un papel muy importante en la cultura. Pero al mismo tiempo es un rol pequeño, es un negocio boutique. Y actualmente nosotros programamos para más de 650 millones de personas a nivel global. Tenemos que tener un espectro muy amplio y variado de contenido que los espectadores vean y amen. Tenemos en cuenta el punto de vista del consumidor”, resumió Sarandos hace dos años en un reportaje con el diario The New York Times, señalando expresamente el progresivo viraje de la plataforma que conduce hasta hoy. La inmortalidad de la telenovelaMacarena Achaga junto a Margarita Rosa de Francisco, las protagonistas de la nueva novela de HBO Max, ColisiónEl alcance global de las plataformas y su capacidad para achicar las distancias geográficas y culturales sigue siendo uno de sus atributos más destacables. Sin embargo, con el paso del tiempo, resultó cada vez más evidente que las producciones pensadas para el público global podían/necesitaban convivir con los proyectos realizados regionalmente. Y, que en realidad esas propuestas estaban mejor equipadas para resistir ciertos embates de la lógica del streaming que los proyectos de ambiciones internacionalistas. En la Argentina-y el resto de Latinoamérica-, esa impronta telúrica está representada por las telenovelas que ya hace tiempo, pero con cada vez mayor contundencia, aparecen entre las favoritas del público local. Al punto de que HBO Max decidió sumar a los culebrones que ya había adquirido sus producciones originales como la reciente Colisión, primera tira que produce en castellano. El hecho que desde su estreno la novela protagonizada por Margarita Rosa de Francisco y Macarena Achaga se ubicó en el segundo puesto entre los contenidos más vistos de la plataforma en Argentina confirma lo que ya había anticipado el éxito que tienen en la plataforma otras producciones del género mayormente realizadas en Turquía. Por estos días una de esas ficciones, Trapos sucios, aparece en el sexto lugar del Top Ten de HBO Max. En Netflix, la tira colombiana Medusa ocupa el cuarto puesto del ranking mientras que en Prime Video Avenida Brasil ya hace meses se instaló en el primer lugar, Betty, la fea (la telenovela original) ocupa el quinto y Educando a Nina, la tira de ¡2016! protagonizada por Griselda Siciliani aparece en el sexto puesto. Aunque no haya estado en los planes originales de ninguna de las plataformas, las cifras demuestran que ante la falta de ficciones originales en la TV abierta, el streaming tomó la posta con grandes dosis de nostalgia por las historias ya conocidas y por un género que lleva resistiendo los cambios culturales y tecnológicos por más de medio siglo. Ese estandarte de la televisión analógica que en teoría era la antítesis de lo que el streaming venía a proponer y que, sin embargo, ahí está siendo una de sus apuestas más seguras. La otra es el vivo. Aunque durante años las plataformas ignoraron las transmisiones en directo, casi el último bastión de la TV tradicional, en los últimos cinco años todos los servicios fueron colonizando también ese territorio negociando lucrativos contrato de exclusividad para emitir encuentros deportivos y experimentado con eventos musicales y de comedia hasta llegar a sus más recientes y glamorosas adquisiciones: las ceremonias de premios. Así, hace pocos días Prime Video anunció que desde 2027 y por seis años la entrega de los Emmy, los galardones que entrega la Academia de Televisión estadounidense, se emitirán exclusivamente en la plataforma. Aunque a primera vista podría parecer irónico que los premios más influyentes de la TV de Hollywood migren al streaming, lo cierto es que el cambio coincide perfectamente con las aspiraciones generalistas de las plataformas. La novedad sigue el camino de transformación anunciado el año pasado por la Academia de artes y ciencias cinematográficas: desde 2029 y hasta al menos 2033 los Oscar, la transmisión de la entrega de premios más vista en todo el mundo, quedará exclusivamente en manos de Youtube. Los premios de la Academia se verán por Youtube a partir de 2029Jordan Strauss - Invision“La televisión nunca fue más global y los Emmy deberían ser una celebración que todo el mundo pueda ver. Con Prime Video la entrega tendrá llegada a más de 200 países”, explicó Cris Abrego, presidente de la Academia de TV, quién, además, aclaró que el acuerdo establece que la transmisión anunciada para septiembre del año que viene podrá verse de manera gratuita en la plataforma incluso para quienes no estén suscriptos a ella. Casi como si lo vieran por televisión analógica, ese medio que supuestamente iba a extinguirse rodeado por las propuestas del streaming y que sin embargo resultó ser la tabla de salvación de esas mismas plataformas que pretendían superarla.

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