“A mí siempre me gustaron las historias”, dice Alfonso “Poncho” Herrera tras una prolífica carrera en cine, teatro y televisión. Sin embargo, en un principio ser actor no estaba en sus planes. “Yo quería ser aviador. Estudié aviación en San Antonio, Texas, me aceptaron allí, pero al mismo tiempo asistía a un taller de teatro amateur”, recuerda quien llegó a la pantalla grande casi de casualidad. Según cuenta, una de sus compañeras le contó sobre un casting que estaba haciendo su padre –el director de cine Fernando Sariñana- y él decidió probar suerte. Amar te duele fue ese film que le dio su primera oportunidad y que luego le abrió las puertas de la televisión con Clase 406 y Rebelde, la versión mexicana de Rebelde Way. Alfonso Herrera saltó a la fama en Rebelde, la versión mexicana de la tira argentina Rebelde WayDespués del boom de los programas juveniles y de integrar la banda RBD, llegaron los papeles más complejos, esos que le permitieron transformarse una y otra vez para ponerle el cuerpo a historias bien distintas entre sí. Sense8, Ozark, Rebel Moon, La casa de los espíritus (la adaptación de la célebre novela de Isabel Allende) y Tesis sobre una domesticación (una co-producción entre Argentina y México dirigida por Javier Van de Couter) fueron algunos de los títulos que le permitieron mostrar su gran versatilidad en pantalla. Poncho empezó su carrera como estrella de ciclos juveniles y hoy se convirtió en uno de los actores más versátiles de su generaciónPrensa Premios PlatinoEn esta búsqueda de explorar nuevos desafíos, el actor se animó al doblaje en proyectos como DC Liga de Supermascotas, El niño y la garza, de Hayao Miyazaki, Mario Bros Galaxy: La Película y, más recientemente, en la segunda parte de Baki-Dou: El samurái invencible, donde le presta voz al personaje de Baki Hanma. Este año, esa curiosidad que tanto lo caracteriza también lo llevó a debutar como entrevistador en Encuentros sin fronteras, una serie documental de Disney+ que le permitió recorrer distintos países rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 para conversar con destacadas figuras del deporte y el entretenimiento. “Me siento agradecido de poder participar en proyectos tan distintos entre sí y, al mismo tiempo, tan retadores. Todos representan oportunidades para seguir aprendiendo, contar historias desde diferentes perspectivas y conectar con audiencias en distintas partes del mundo. Más que verlo como una meta, lo asumo como un momento para seguir trabajando, arriesgarme creativamente y explorar nuevos caminos dentro de esta profesión”, asegura a LA NACION este intérprete, cantante, productor y director que acaba de firmar un acuerdo con Sony Pictures TV para seguir expandiéndose tanto delante como detrás de cámara. En medio de esta montaña rusa de retos y desafíos, Herrera acaba de estrenar La Captura, una película que ya se encuentra en el catálogo de Netflix y que está inspirada en la segunda detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán a principios de 2016. Junto a Noé Hernández, el actor interpreta a uno de los dos policías que interceptaron al narcotraficante, en una historia que se aleja de la habitual mirada sobre el criminal para detenerse en los dilemas éticos, las dudas y las consecuencias humanas de aquel hecho policial. “Creo que era una historia interesante de contar . Generalmente cuando hablas de historias de narcotráfico o lavado de dinero siempre está contada o vista desde el ángulo del criminal. Y aquí no es así. Aquí la historia está vista desde el ángulo de estos dos policías que hicieron de manera correcta, honrada y honorable su trabajo, deteniendo a la persona más buscada del mundo en circunstancias completamente inesperadas e increíbles”, advierte el protagonista sobre qué fue lo que lo llevó a aceptar esta propuesta dirigida por Chava Cartas.Inspirada en los acontecimientos que rodearon la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016, La Captura se centra en los dilemas éticos y las decisiones que enfrentan dos policías tras interceptar al narcotraficante más buscado del mundo, alejándose de la mirada tradicional sobre el criminal para explorar las consecuencias humanas y morales de aquel episodioMaria Medina / Netflix - NETFLIX—¿Cómo fue componer a Arturo Carmona? ¿Pudiste hablar con el policía verdadero o solo te basaste en el guion y en el material que hay publicado sobre el hecho?—Intenté contactarlo. Intenté contactar a los dos policías a través de Héctor de Mauleón (el guionista) y a través Francisco González Compeán (el productor), pero fue un poco complejo por cuestiones de seguridad. Se hizo el esfuerzo pero desafortunadamente no se pudo. Así que planteamos a los personajes a partir del material y de lo que hablé con Chava Cartas y con Noé Hernández, mi compañero. Juntos intentamos retratar a mexicanos muy específicos de una clase media, media baja que con el sueldo que tienen hacen lo que pueden e intentan llevar el pan a su casa. Que pertenecen a corporaciones peculiares, porque no podemos tapar el sol con un dedo ni romantizar estas instituciones que, de alguna manera, nos dan seguridad. —En la película, los silencios cobran un gran protagonismo… ¿Cómo fue tener que transmitir esas emociones por las que pasan estos dos policías sin emitir una palabra? —Los silencios funcionan muy bien en esta historia. Dan cuenta de muchas cosas que están pasando de manera interna no sólo en el personaje de Carmona y Rosales, sino también en el de los dos personajes que vienen atrás, “El Chapo” Guzmán (interpretado por Héctor Kotsifakis) y El “Cholo” Iván Gastélum (encarnado por Juan Pablo Cruz García). Algo que también funciona muy bien en esta historia es la duda; esa duda que se plantea no sólo entre los personajes sino que también se traslada al espectador. Funciona muy bien porque, vuelvo a lo mismo, las instituciones que nos gobiernan y nos brindan seguridad son lo que son, no podemos romantizarlas ni ser ingenuos. Entonces Carmona y Rosales dudan de sí mismos, dudan de la corporación misma a la cual ellos pertenecen porque la policía federal, la estatal, la municipal, los marinos, el ejército pueden estar confabulados con estos mafiosos, entonces esa incertidumbre ayuda a que este thriller de acción accione de manera tan eficaz. —¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste en el set?—Hay un momento en donde estos policías se van a guarecer a un motel. Esa secuencia para mí fue la más complicada, la más asfixiante. Recuerdo que fueron cuatro días de estar metidos dentro de ese hotel filmando y cuando terminamos fue como si me hubieran sacado después de estar tres minutos bajo el agua; salí de esa escena y pude respirar. La trabajamos mucho porque si no funcionaba podía ser fatal para la historia. —¿Seguiste el caso en su momento? —Creo que todos los mexicanos sabemos qué estábamos haciendo a principios de 2016 cuando este evento en particular ocurrió. Ha habido eventos muy específicos en la historia mexicana. Así como en la Argentina en el 2001 todos los argentinos salieron a las calles, en México hay eventos muy específicos como el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en el estacionamiento del aeropuerto de Guadalajara a principios de los ‘90, lo que ocurrió en Lomas Taurinas cuando asesinaron al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y cuando recapturaron a “El Chapo” a principios de 2016. Todos los mexicanos nos acordamos dónde estábamos o qué estábamos haciendo en cada uno de esos momentos.—Y vos, ¿qué estabas haciendo cuando recapturaron a “El Chapo” Guzmán?—Estaba en mi casa en Ciudad de México viendo las noticias. Fue algo que se comentó enormemente no solo con la familia y los amigos sino entre todos. Fue una noticia que dio la vuelta al mundo. Estábamos hablando del personaje más buscado en el planeta después de Osama Bin Laden. El Chapo Guzmán es escoltado por agentes de la Marina durante su detención en 2016ANADOLU AGENCY—¿Hubo algo que te sorprendió de esta historia al encarnarla desde adentro?—Al inicio de la historia yo pensaba que estos dos personajes por miedo podían actuar de manera automática, sin tanta consciencia de dónde estaban, qué estaban haciendo; simplemente actuar por reflejo. Pero después de atravesar este arco me di cuenta que estos dos personajes hicieron cosas muy específicas para guarecerse, tomaron decisiones muy precisas para entregar a estos dos criminales a las autoridades, y eso lo descubrí terminando la película. —Tenés una carrera muy versátil. De hecho, hace poco incursionaste en la faceta de entrevistador. ¿Cómo fue ponerte del otro lado? —Pues mis respetos para ti y para todos tus colegas (risas) porque entrevistar implica mucha escucha y mucha atención. Muchas veces puedes tener una idea de hacia dónde puede ir la conversación (porque más que entrevista yo sentía que estaba conversando de manera natural) pero esa estructura muchas veces se iba por lugares que yo ni imaginaba (risas). Entonces es fundamental la escucha, el intentar estar muy presente. Fue una gran experiencia que me hizo tener mucha más empatía y respeto hacia los compañeros de la prensa que están del otro lado, porque no es nada fácil. —Hace un par de años viniste a la Argentina para rodar Tesis sobre una domesticación, una película con Camila Sosa Villada… ¿Cómo fue la experiencia de filmar en el país? ¿Qué fue lo que más te sorprendió?—Cómo se filma. La industria audiovisual argentina es fantástica. Yo espero poder regresar y filmar mucho más allí porque todos los departamentos están tremendamente afilados. Disfruté enormemente del proceso creativo que hicimos con Javier Van de Couter, que ahora está teniendo un éxito brutal con la serie Moria. Inclusive me acuerdo que ya terminando Tesis sobre una domesticación él se metió directo a filmar ese proyecto entonces estuvimos muy en contacto. Y trabajar con Camila, que para mi gusto es una de las plumas más necesarias, ácidas e inteligentes que tiene la región, fue brutal. La admiro por eso y por la gran actriz que es. —También trabajaste con Dolores Fonzi y Rochi Hernández en La casa de los espíritus… ¿Con qué otro actor o actriz argentina te gustaría compartir el set?—Hay colegas muy queridos que están en diferentes departamentos con los que somos muy buenos amigos pero no hemos tenido la oportunidad de trabajar juntos todavía, así que me haría muy feliz poder regresar.—¿Qué encontraste en esta profesión que hizo que ese sueño de ser aviador quede trunco?—A mí siempre me gustaron las historias. Mis recuerdos más lejanos son junto a mi padre en uno de esos cines viejos al sur de la Ciudad de México, sentado en su rodilla viendo una película. Tenía 3 o 4 años y me parecía algo fantástico. Luego, me llevaba mucho al teatro, veíamos musicales. Cats la vi 16 veces. Me encantaba ese ritual de ir, sentarme, que se apaguen las luces y ver cómo salían los actores. Tenía mucha curiosidad pero, ni en mis sueños más lejanos me imaginé dedicarme a esto. Hasta que, de manera muy casual, entré a unos talleres de teatro y allí una de mis compañeras, Ximena Sariñana (que es una cantante mexicana muy importante) me contó que su padre -director de cine- estaba por iniciar una película. Fui al casting como un juego y quedé. Dentro de esa película había un actor que también producía teleseries que era Pedro Damián y me llevó a hacer Clase 406 y la versión mexicana de Erreway. Después, vino un contrato de exclusividad y me quedé atorado en una televisora, pero me encantó. Ahí me di cuenta que contar historias era algo que me apasionaba. Y bueno, aquí sigo 26 años después. Por Cynthia Caccia
Alfonso Herrera: de estar “atorado” en un éxito adolescente a trabajar en la Argentina y protagonizar un éxito mundial en Netflix
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