Sobrevivió a siete rayos, lo llamaron “el pararrayos humano” y tuvo un trágico final: “Entre una multitud siempre me alcanza a mí”

Sobrevivió a siete rayos, lo llamaron “el pararrayos humano” y tuvo un trágico final: “Entre una multitud siempre me alcanza a mí”

Una entre 1,2 millones era la probabilidad anual estimada de ser alcanzado por un rayo en Estados Unidos. Así lo estimó el Servicio Meteorológico de ese país con datos de 2009 a 2018. A Roy Sullivan le pasó siete veces a lo largo de su vida. Y sobrevivió a todas. Su caso entró en el libro Guinness y le valió un apodo que lo acompañaría para siempre: el “pararrayos humano”.Roy Sullivan trabajaba como guardaparques en Shenandoah, Virginia, y se hizo conocido como el “pararrayos humano”Roy Cleveland Sullivan nació el 7 de febrero de 1912 en el condado de Greene, Virginia. Era un hombre de contextura fuerte a quien el periodista John S. Friedman comparó con el actor Gene Hackman en su libro Out of the Blue. Buena parte de su vida transcurrió entre las montañas de Blue Ridge, donde trabajaba como guardaparques en Shenandoah.De joven pasó por el Civilian Conservation Corps, un programa de empleo que contrataba a jóvenes desocupados para realizar tareas de conservación de bosques y parques y en 1940 se incorporó a la patrulla contra incendios. En Shenandoah, Sullivan compartía con otros dos guardaparques la tarea de vigilar unos 64 kilómetros del parque.La primera vezLa primera descarga ocurrió en abril de 1942. Mientras estaba en una torre de vigilancia, una tormenta lo sorprendió y los rayos prendieron fuego el lugar. Sullivan salió corriendo, pero un rayo lo alcanzó en la pierna derecha. Le dejó una quemadura y le arrancó la uña del dedo gordo del pie. Salió vivo y siguió trabajando. Fue “una tragedia con suerte”.En Out of the Blue, el periodista John S. Friedman reconstruye la historia de Roy Sullivan y reúne otros relatos de personas que sobrevivieron a un rayoDurante 27 años no volvió a pasarle. Hasta que, en julio de 1969, lo alcanzó otro rayo mientras manejaba su camioneta. Perdió el conocimiento, se le quemaron las cejas y se le destruyó el reloj. En julio del año siguiente recibió una tercera descarga, esta vez mientras estaba en el jardín de su casa. Le quemó el hombro izquierdo.El cuarto episodio ocurrió el 16 de abril de 1972. Estaba trabajando en el puesto de entrada del camping del parque cuando recibió la cuarta descarga que le prendió fuego el pelo. Sullivan lo apagó y recibió atención médica. Ese mismo año, su caso entró en el libro Guinness: había sobrevivido a cuatro rayos. Todavía le faltaban otros tres.Después de ese episodio, se comentó que Sullivan llevaba consigo un recipiente con agua por si otro rayo volvía a prenderle fuego. Por otra parte, las autoridades del parque también buscaron proteger el lugar donde trabajaba. Robert Jacobsen, que estuvo al frente de Shenandoah entre 1972 y 1986, contó que mejoraron la protección contra las descargas eléctricas en el puesto de entrada del camping donde trabajaba Sullivan.Los rayos le quemaron el pelo, las cejas y distintas partes del cuerpo; su caso fue reconocido por GuinnessMientras tanto, Sullivan intentaba encontrarle una explicación a lo que le pasaba. “Puedo estar entre una multitud, pero me va a alcanzar a mí”, dijo, según Friedman. Escapar de la tormentaEl quinto impacto llegó el 7 de agosto de 1973. Sullivan había visto formarse una tormenta mientras patrullaba y trató de alejarse en su camioneta. Sentía que la nube lo seguía. Cuando creyó haber dejado atrás el peligro, bajó del vehículo. Entonces recibió otra descarga. Volvió a quemársele el pelo y sufrió quemaduras en las piernas.Sullivan trabajó durante 36 años en el Parque Nacional ShenandoahEl 5 de junio de 1976, un sexto rayo lo alcanzó durante una caminata y le dejó una lesión en el tobillo. La última vez fue el 25 de junio de 1977. Sullivan estaba pescando cuando una descarga volvió a alcanzarlo y le quemó el pecho y el abdomen. Otra vez había sobrevivido. El récord quedó en siete.La vida detrás del récordCon los años, la fama lo alejó de los demás. Algunos preferían no estar cerca de él cuando había tormenta. Contó que una vez caminaba con su jefe cuando cayó un rayo a lo lejos. El hombre se despidió y se apartó. Para quienes escuchaban su historia, los siete rayos eran un motivo de asombro. En cambio, para él, era algo con lo que tenía que convivir. Su familia tampoco quedó al margen. Según Guinness, su esposa recibió una descarga mientras colgaba ropa en el jardín. Sullivan estaba ayudándola, pero esa vez salió ileso.Recorte de diario que informa su muerte: "Un guardaparques jubilado, descrito en el Libro Guinness de los Récords como el “pararrayos de Virginia” por haber sido alcanzado siete veces por rayos, fue encontrado muerto en su casa con una herida de bala en la cabeza, según las autoridades"La curiosidad por su caso lo llevó a la televisión. En That’s Incredible! contó que una descarga le había prendido fuego hasta la ropa interior. El último impacto reconocido por Guinness fue en 1977. Sullivan vivió otros seis años y murió por suicidio en septiembre de 1983, a los 71. Circularon versiones sobre un conflicto sentimental, pero sus razones no quedaron establecidas.

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