Muebles heredados, regalos que no te gustan y ropa que no usás: qué revelan la acumulación y el desorden, según una antigua filosofía china

Muebles heredados, regalos que no te gustan y ropa que no usás: qué revelan la acumulación y el desorden, según una antigua filosofía china

Hay objetos que guardamos porque nos los regalaron, muebles heredados que nunca nos gustaron y placares llenos de ropa que hace años no usamos. Muchas veces, estas cosas se acumulan por costumbre, por culpa o simplemente porque no sabemos qué hacer con ellas.Desde el Feng Shui, el estado de nuestra casa también puede decir algo sobre nuestra manera de relacionarnos con los demás. En particular, ciertos objetos y espacios pueden servir para reflexionar sobre los límites que ponemos en nuestros vínculos.En diálogo con Clarín, Patricia Traversa, directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional desde hace 25 años, explica que observar el hogar puede ayudarnos a identificar situaciones en las que dejamos nuestras propias necesidades en segundo plano."Un límite sano permite cuidar el encuentro con los demás sin perder el lugar propio. Significa reconocer hasta dónde podemos dar, qué necesitamos recibir y cuándo es momento de decir 'hasta acá'", señala.La especialista aclara que el desorden no necesariamente responde a un conflicto emocional. También puede ser consecuencia del cansancio, la falta de tiempo o cuestiones prácticas. Sin embargo, cuando se vuelve habitual y empieza a generar incomodidad, propone prestar atención a lo que sucede en esos espacios.Qué puede revelar el desorden de tu casa, según el Feng ShuiTraversa identifica algunas situaciones que pueden servir para revisar nuestra relación con los límites. Una de ellas es guardar regalos que no nos gustan o que ya no queremos tener. Muchas veces, desprenderse de esos objetos genera culpa o miedo a lastimar a la persona que nos los dio."Podemos agradecer el gesto y, al mismo tiempo, reconocer que ese objeto ya no tiene un lugar en nuestra casa. El afecto por una persona no depende de conservar para siempre todo lo que nos dio", explica.Algo parecido pasa con los muebles heredados, los adornos que nunca elegimos o las cosas que aceptamos para evitar una discusión. También están los placares llenos de ropa que no usamos. Por eso, la especialista plantea: "¿Qué parte de tu pasado seguís conservando, aunque ya no te represente?". La idea no es deshacerse de todo, sino revisar qué cosas todavía tienen sentido en nuestra vida actual.Por último, menciona la acumulación que se vuelve parte de la rutina, como cajones repletos, papeles pendientes, documentos mezclados y objetos que guardamos por las dudas.Cuando estos espacios pierden su función, podemos acostumbrarnos a convivir con una incomodidad permanente. Para empezar a ordenarlos, la experta propone preguntarnos: "¿Lo necesito, lo disfruto o tiene un valor que elijo preservar?".Cómo ordenar los espacios de pareja y familiaAdemás de los objetos que acumulamos, el Feng Shui presta atención a cómo distribuimos los espacios y qué lugar les damos a nuestros vínculos familiares.Traversa explica que esta disciplina distingue ocho áreas relacionadas simbólicamente con distintos aspectos de la vida. En el mapa Bagua aplicado para el hemisferio sur, el sector de la pareja se encuentra en el noroeste; el de los hijos, en el oeste; y el de la familia, en el este.Según la especialista, esta distribución puede servir como guía para organizar los ambientes y darles un lugar propio a los distintos vínculos. Por ejemplo, si en el sector de la pareja predominan los recuerdos de los hijos o de los padres, propone preguntarse cuánto tiempo y espacio se está reservando para la relación. "La ubicación de una fotografía no determina la calidad de una relación, pero puede servir como recordatorio de aquello que deseamos cuidar", aclara. En el dormitorio matrimonial, la experta aconseja colocar fotos de la pareja en lugar de imágenes de los hijos u otros familiares, ya que la idea es reservar ese ambiente para la intimidad y el descanso.Sin embargo, más allá de estas recomendaciones, Traversa propone empezar por pequeños cambios. "No hace falta reorganizar toda la casa de golpe. Se puede comenzar por un cajón, una repisa o algún rincón que hace tiempo queremos ordenar".La idea es revisar qué queremos conservar, qué podemos cambiar de lugar y de qué cosas preferimos desprendernos. Desde esta mirada, ordenar la casa también puede ayudarnos a reconocer nuestras necesidades y aprender a poner límites."Poner un límite en casa puede ser una manera cotidiana de decir: 'Esto es lo que necesito, esto es lo que elijo y este también es mi lugar'", concluye.Asesoró Patricia Traversa, directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional. En Instagram, @patriciatraversafengshui.

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