La psicología dice que las personas que se adaptan rápidamente a los cambios y son fáciles de llevar comparten un rasgo que no es conformismo ni resignación; sino que desarrollaron una resiliencia para superar mejor retos y desafíos

La psicología dice que las personas que se adaptan rápidamente a los cambios y son fáciles de llevar comparten un rasgo que no es conformismo ni resignación; sino que desarrollaron una resiliencia para superar mejor retos y desafíos

Un cambio de trabajo, una mudanza inesperada, una separación o un problema económico pueden alterar planes construidos durante años. Algunas personas, sin embargo, muestra la psicología, consiguen reorganizarse con mayor facilidad cuando las circunstancias dejan de ser las que esperaban.Esa capacidad suele confundirse con conformismo o resignación, pero desde la psicología puede estar relacionada con la resiliencia: un proceso que permite adaptarse frente a situaciones adversas, recuperar cierto equilibrio y continuar avanzando sin negar lo ocurrido.No significa que esas personas sufran menos ni que acepten pasivamente cualquier situación. La diferencia está en cómo procesan aquello que no pueden controlar y en los recursos personales y sociales que utilizan para responder.Qué es realmente la resilienciaLa American Psychological Association (APA) define la resiliencia como el proceso y resultado de adaptarse con éxito a experiencias difíciles o desafiantes, especialmente mediante la flexibilidad mental, emocional y conductual.La investigación psicológica moderna también cuestiona la idea de que se trate de una característica fija que algunas personas poseen y otras no. La resiliencia puede variar según el momento, el contexto, los recursos disponibles y el tipo de adversidad.Uno de los investigadores que contribuyó a cambiar esa mirada es George Bonanno, profesor de Psicología Clínica de la Universidad de Columbia. Sus trabajos sobre personas expuestas a pérdidas y acontecimientos potencialmente traumáticos mostraron que existen distintas trayectorias de respuesta y que mantener un funcionamiento relativamente estable después de una adversidad no es necesariamente excepcional.En un artículo publicado en Perspectives on Psychological Science, Bonanno y sus colegas analizaron además la importancia de la flexibilidad regulatoria: no depender siempre de una única estrategia para afrontar los problemas, sino evaluar qué exige cada situación y modificar la respuesta cuando deja de resultar útil.Adaptarse no significa aceptar todoLa diferencia entre adaptación y conformismo está precisamente en ese punto. Adaptarse puede implicar reconocer una realidad que no puede modificarse inmediatamente y decidir qué hacer a partir de ella. El conformismo, en cambio, puede suponer permanecer pasivamente en una situación aun cuando existen alternativas posibles.Por eso, una persona resiliente no necesariamente responde siempre con optimismo. Puede pedir ayuda, cambiar de estrategia, abandonar un objetivo que dejó de ser viable o establecer uno nuevo.También puede experimentar tristeza, miedo, frustración o incertidumbre. La resiliencia no elimina esas emociones negativas. Lo relevante es que esas respuestas no impidan indefinidamente reorganizar la vida cotidiana.La evidencia también señala que el contexto importa. Contar con redes de apoyo, recursos económicos, vínculos estables y acceso a ayuda profesional puede influir considerablemente en la capacidad para afrontar una crisis. Presentar la resiliencia únicamente como fuerza de voluntad individual deja afuera buena parte de esos factores.Las conductas que ayudan a desarrollar resilienciaLa APA sostiene que determinadas prácticas pueden favorecer este proceso. Una de ellas es mantener conexiones significativas con familiares, amigos o grupos capaces de ofrecer apoyo emocional y práctico.Otra consiste en evitar interpretar una crisis como un obstáculo completamente insuperable. Una persona quizá no pueda modificar el hecho que provocó el problema, pero sí trabajar sobre la forma de responder y sobre las decisiones que tomará después.Establecer objetivos realistas y pequeños pasos, cuidar la salud física y emocional y buscar oportunidades de autoconocimiento también forman parte de las estrategias recomendadas.La flexibilidad aparece como un elemento central: algunas circunstancias requieren insistir; otras, modificar expectativas. En ocasiones, la respuesta más adaptativa consiste justamente en dejar de perseguir un resultado imposible y dirigir el esfuerzo hacia aquello que todavía puede cambiarse.Así, ajustarse a una nueva realidad no necesariamente significa darse por vencido. Desde la psicología, puede reflejar una capacidad mucho más compleja: reconocer los límites de una situación, utilizar los recursos disponibles y encontrar una manera de continuar sin quedar atrapado en aquello que ya no puede modificarse.

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