Es difícil encontrarle una explicación precisa e irrefutable a la increíble racha negativa que registra River. Para comprender por qué acumula 31 partidos oficiales sin ganar luego de estar en desventaja (alcanzó el empate en nueve oportunidades y perdió en las 22 restantes), la evaluación inmediata podría enfocarse en razones anímicas y la ausencia de una rebeldía futbolística, pero los protagonistas actuales —a excepción de Marcos Acuña— no son los mismos con respecto al momento en el que comenzó a gestarse la estadística. Aunque hubo cirugía mayor tanto en el segundo semestre de 2025 como a mediados de 2026, la serie adversa se prolongó y no ofrece señales para que tenga un punto final a corto plazo.La historia comenzó el 21 de noviembre de 2024. Quince días después de un valioso triunfo por 3 a 2 contra Instituto, en Alta Córdoba, River sufrió un duro revés en el estadio Malvinas Argentinas, donde perdió por 2 a 1 ante Independiente Rivadavia. Esa caída no sólo sepultó sus posibilidades de luchar por el título de la Liga Profesional, que tuvo como campeón a Vélez. Sebastián Villa fue imparable para la defensa que dispuso Marcelo Gallardo. Pese a que Facundo Colidio señaló la igualdad transitorio, un gol de Ezequiel Ham en el tiempo adicionado causó un auténtico escándalo en Mendoza. Desde entonces, el conjunto de Núñez no pudo cantar victoria en ningún compromiso donde la apertura del marcador fue de su rival de turno.El comienzo de la racha negativaA casi dos años de la última vez que revirtió un partido para terminar ganándolo, River necesita imperiosamente cortar esa racha en la recta final del año. Si bien es cierto que en los planes jamás está la idea de empezar perdiendo, es una situación que se presenta con frecuencia, sobre todo en los momentos decisivos de un torneo. Y cuando un equipo da vuelta el resultado, la confianza crece de manera exponencial.En ese contexto, el equipo que dirige Leonardo Ponzio ya tuvo dos pruebas por el estilo, ambas sin éxito: además del 1 a 1 contra Sarmiento en Junín, cuando el dueño de casa rompió el cero a los 14 minutos del primer tiempo mediante el gol de Julián Contrera, atravesó un escenario similar el pasado 19 de septiembre en el estadio Monumental ante Huracán, que se impuso 2 a 1 antes de que llegara el receso por la fecha FIFA.El dato duro indica que River acumula 708 días sin quedarse con el triunfo después de empezar un partido en desventaja. Amagó con detener la cuenta mucho antes, en la final del Torneo Apertura frente a Belgrano, su adversario del próximo domingo, pero luego de estar 2 a 1 sufrió dos tantos con pocos minutos de diferencia y cayó por 3 a 2 en el estadio Mario Alberto Kempes, el lugar donde ambos equipos se reencontrarán este fin de semana.Consciente de que River atraviesa un largo tiempo sin torcer el rumbo adverso de un partido, al punto tal de que no ocurrió desde que regresó al club en enero de 2025, Gonzalo Montiel reconoció la problemática cuando habló en la conferencia de prensa tras el gol para el 1 a 1 definitivo: “Sabemos que nos cuesta cuando vamos perdiendo, no podemos dar vuelta los resultados. Tenemos que mejorar eso”.El lateral derecho campeón del mundo en Qatar 2022 también se refirió a la recta final de la etapa regular, donde el fixture indica que River deberá jugar tres de sus cuatro partidos en condición de visitante: “Nos estamos jugando finales, quedan cuatro. Tenemos que ir en busca de los resultados. Obviamente que en el juego tenemos que mejorar, pero son cuatro finales y tenemos que ganarlas”.La racha empezó durante el segundo ciclo de Gallardo y permanece latente bajo la dirección técnica de Ponzio, pero tuvo varios capítulos al mando de Eduardo Coudet, el único DT consultado sobre la serie negativa después del revés sufrido el pasado 3 de mayo en el Monumental ante Atlético Tucumán, que se impuso 1 a 0. “No sabía. Si nos supera la responsabilidad o algo soy consciente de que hemos modificado respecto al último partido. Es trabajar y tratar de que el equipo juegue bien al fútbol”, contestó Chacho en aquel momento, haciendo hincapié directamente en el juego, sin caer en respuestas anímicas de sus dirigidos.Leonardo Ponzio todavía no encontró las repuestas necesarias para que el equipo pueda quebrar un registro muy negativoManuel CortinaCon el riesgo de terminar el año sin título, al igual que en 2025, pero en este caso con una inversión reciente de unos 70 millones de dólares en materia de refuerzos, River navega en el terreno de la irregularidad. Mientras ve cada vez más lejana de acceder a la próxima Copa Libertadores a través de la tabla anual, donde está a cinco unidades de Argentinos Juniors con 12 por disputar, el conjunto millonario está noveno en la zona “B”, a un punto de Independiente Rivadavia y Barracas Central, los últimos que hoy estarían accediendo a los playoffs del Clausura.El panorama genera demasiada incertidumbre entre los hinchas y causa demasiada preocupación a 17 días para el encuentro del 1° de noviembre contra Boca, en la Bombonera. Antes aparecen Belgrano, en Córdoba el domingo que viene, y Racing, el 25 de octubre en Figueroa Alcorta 7597 —podría ser el último partido de River como local en 2026—, pero la coyuntura obliga a plantear qué puede suceder si en la antesala al duelo trascendental los resultados no son suficientes para sostener la premisa de ir en busca del título.Por Germán Balcarce
La increíble racha negativa que registra River y que parece no tener una solución a corto plazo
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