El escenario marcó el pulso y la visita a Central Córdoba tenía una sola meta para Independiente: ganar. No es momento del cómo ni de presentar sólidos argumentos, el presente agobia y el Rojo no tenía espacio para un nuevo tropiezo, otro paso en falso. Ganó y punto. Festejó, porque necesitaba despojarse de los temores y las inseguridades que lo acompañan. Celebró en la cancha, pero también porque la victoria ofrece oxígeno a los dirigentes, que pasan y ninguno descubre enderezar el rumbo económico e institucional. El éxito 1 a 0 arropa, aunque no debe confiarse: el rival lo jaqueó en varios pasajes y lo que en Santiago del Estero fue desahogo, la próxima fecha puede ser pesadumbre.El festejo grupal de los jugadores de Independiente y la desazón del arquero Alan Aguerre; el Rojo rompió la racha de dos partidos sin ganar ni convertirIndependienteUn comienzo a puro ritmo, enseñando las urgencias de dos equipos que andan a los tropiezos en el Clausura. Vértigo, juego rápido, algunas combinaciones y en ese escenario desde el banco de los suplentes el entrenador de Independiente, Jadson Viera, intranquilo por el retroceso de su alineación. No es extraña la preocupación del uruguayo: fue el talón de Aquiles en la derrota en Avellaneda con Gimnasia, de Mendoza. Un movimiento a punto estuvo de modificar el semblante del director técnico: Maximiliano Meza habilitó al uruguayo Matías Abaldo, que cruzó la pelota para la definición del juvenil Felipe Tempone. Los dos últimos estaban en posición adelantada. Dos estilos diferentes para avanzar y lastimar. Independiente con el control de la pelota como eje para asociarse, con Meza como titiritero que marcó el pulso. La búsqueda de unir posiciones con la trepada de Facundo Zabala y Abaldo fue una acción repetida; Santiago Montiel, intermitente: explosivo por pasajes y ausente en muchos otros, pero siempre sacrificado en el retroceso. Felipe Tempone, el juvenil dispuso de un par de oportunidades pero no tuvo puntería IndependienteArmar triángulos, la mejor proyección, pero necesitaba de precisión y eso no siempre sucedía y ante el fracaso se refugiaba en movimientos individuales: Montiel, el que más intentó. El ideal de los santiagueños era correr con espacio, conociendo el flojo retroceso del Rojo: un juego directo, vertical, siempre de frente a Rodrigo Rey. El que ponía la pelota bajo la suela era Marco Iacobellis, que se ofrecía como lanzador para Diego Barrera y Ezequiel Naya.Impreciso, sin confianza y con inseguridades para arriesgar, Independiente sufre la falta de caciques. El cierre del mercado de pases lo dejó huérfano en ese rubro con las salidas apuradas de Gabriel Ávalos y de Kevin Lomónaco. El delantero, rumbo a Olimpia, de Paraguay; el zaguero, hacia Elche, de España. Dos negociaciones que exponen la crisis económica de un club que desde hace tiempo sufre, aunque cambien los dirigentes. Saldar deudas de pases que no se pagaron, cortar contratos para no abultar el pasivo con futbolistas que firmaron contratos que no se condicen con las finanzas del Rojo. En total, este año se marcharon 13 jugadores, entre los que rescindieron y las ventas.El resumen del triunfo de Independiente Disimular las bajas, alimentarse con puntos para ser parte de los ocho equipos de su grupo para los playoffs, romper con los dos partidos sin ganar y sin convertir –empate sin goles ante Independiente Rivadavia y la caída 0-3 frente a Gimnasia, de Mendoza- era una meta con tono de obligación para Independiente. Meza dejó mano a mano a Tempone, pero el atacante definió sin convicción y el arquero Alan Aguerre ahogó con el pie el festejo. La jugada fue un aviso, una muestra de que Central Córdoba es endeble en defensa y que el Rojo debía animarse a ser protagonista para destrabar el juego. Apareció la fórmula que mejor le sentó en el desarrollo: la asociación de pases, la estocada de Mateo Pérez Curci y la definición del lateral Leonardo Godoy. El lateral Leonardo Godoy celebra su primer gol con la camiseta de IndependienteIndependienteDestrabó el resultado, y la ventaja lo hizo crecer porque los espacios se hicieron evidentes para atacar: Josias Palais, con 20 años, reemplazó a Meza y puso de cara al gol a Tempone, que desperdició un par de oportunidades y ante la indefinición dejó abierto el marcador. El Ferroviario, con mucho empuje, aunque no tantas ideas, apretó: un cierre de Montiel y otro de Juan Fedorco, un cabezazo desviado del paraguayo Darío Cáceres, una floja resolución de Leonardo Sequeira y la falta de puntería de Iacobellis dejaron vacío a un equipo que se enreda con las derrotas en la tabla de los Promedios y la Anual. Independiente descubrió una razón para sonreír en medio de las penurias que lo acorralan en la cancha y también en la tesorería, aunque es apenas un maquillaje para un club con una riquísima historia, un grande que está adormecido.Torneo Clausura 2026Mundo IndependienteCentral Córdoba de Santiago del Estero
Independiente volvió al triunfo y disimula la crisis que lo acorrala tras el mercado de pases y la económica
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