En los bosques templados del Lejano Oriente ruso y el noreste de China, una subespecie de leopardo sobrevivió durante miles de años experimentando los duros inviernos con fríos extremos de hasta -30 grados centígrados y la nieve abundante y profunda.El leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis) es una de las ocho subespecies de leopardo y está considerado como el felino de gran tamaño más raro del mundo.Desde principios de la década del 70, su población entró en un declive profundo debido a la presión humana en su hábitat natural, como también a la desaparición de sus presas, lo que redujo su población a menos de 40 individuos para principios de los 2000.A mediados del siglo XX, su área de distribución se redujo 40 vecesA pesar de que ya eran conocidos por los campesinos de la región, el leopardo del Amur fue descrito por primera vez en 1858 por el zoólogo alemán Hermann Schlegel. Sus poblaciones alguna vez estuvieron ampliamente distribuidas en el sureste y el lejano oriente de Rusia, así como también por toda la península de Corea y el este de las provincias chinas de Liaoning, Jilin y Heilongjiang.En 168 años de estudio, no se ha registrado ni un solo ataque de esta especie a humanos. En la mayoría de las situaciones de conflictos, ellos se limitan a posturas y sonidos amenazantes, intentando evitar el contacto.Sin embargo, a mediados del siglo XX, su área de distribución se había reducido, aproximadamente, cuarenta veces. Entre las causas de su rápida disminución en diversas regiones, se encontraba la caza indiscriminada por el alto valor de su pelaje. Este puede llegar a crecer hasta siete centímetros durante la temporada de invierno y tiene un gran valor comercial.Otra razón se debió a la escasez de sus presas. La caza incontrolada de jabalíes, corzos, ciervos sika, tejones y liebres condujo a una reducción de estas poblaciones, afectando directamente a los leopardos de Amur.Además, el rápido desarrollo económico de la región, en conjunto con los incendios anuales y la deforestación, contribuyó a que desaparecieran de sus áreas históricas. El último registro confirmado en Corea del Sur se remonta a principios de 1970.Los especialistas creían que se estaba por extinguir en la naturalezaUna investigación publicada en la revista PubMed y realizada por científicos de la Escuela de Conservación de la Naturaleza de la Universidad Forestal de Pekín reconstruyó la distribución histórica del leopardo de Amur en el noroeste de China.Los especialistas concluyeron que el rango de la especie había disminuido drásticamente en los últimos 100 años, con un declive pronunciado a partir de los años 70."En comparación con la distribución en los años 50, hubo una reducción del 19,6% de los registros en los años 70. Desde los años 80 en adelante, el leopardo del Amur se limitó al núcleo de las montañas Wanda y Changbai. Hubo un descenso del 56,1% de los registros en los años 80", destacaron los investigadores.El punto más crítico para la población llegó a comienzos de milenio. Según un censo basado en el rastreo de huellas en la nieve, realizado entre el 2000 y el 2003, reveló que solo quedaban menos de 40 leopardos adultos aferrados a una estrecha franja de bosque en el suroeste de la región de Primorie (Rusia) con un puñado más al otro lado de la frontera, en China.Para algunos especialistas, no quedaba mucho tiempo para que la especie desapareciera de la naturaleza. La creación del Parque Nacional "La Tierra del Leopardo" Sin embargo, todo cambió el 5 de abril de 2012, el Gobierno de la Federación Rusa creó el Parque Nacional "La Tierra del Leopardo". Con esta reserva, se protegió aproximadamente el 80% del área de distribución del leopardo en Rusia. Casi 3.700 kilómetros cuadrados de bosques costeros, crestas escarpadas y acantilados rocosos.Además, se puso en funcionamiento un servicio de guardabosques especializados, quienes fueron los encargados de retirar sistemáticamente las trampas de alambre colocadas por cazadores furtivos.También se comenzaron a combatir los incendios forestales antes de que pudieran arrasar los bosques de robles y pinos de los que dependen estos felinos.Indirectamente, las poblaciones de corzos, los ciervos sika y los jabalíes iniciaron un proceso de recuperaciónLa instalación de 500 cámaras trampas y la esperanzadora recuperación de su población Para monitorear de manera más precisa la cantidad de Leopardos de Amur, se instalaron un total de 500 cámaras trampas, la mayor cantidad en un parque en Rusia.Gracias a su patrón de manchas único, tan preciso como una huella dactilar humana, cada ejemplar adulto puede ser distinguido de otro. A absolutamente todos se le asigna un número de identificación y también un nombre.Luego del retiro de las trampas, de la lucha contra la caza furtiva y los incendios forestales, la naturaleza respondió rápidamente.En tan solo una década, su población se triplicó. Actualmente, se estima que 135 individuos habitan en el Parque Nacional.Incluso, se han fotografiado ejemplares a casi 150 kilómetros de profundidad en territorio chino, y se confirmó la presencia de leopardos solitarios muy al este, en la parte sur de Sikhote-Alin.Según información enviada desde el Parque Nacional "La Tierra del Leopardo" a Clarín, su director, Viktor Bardyuk, ha declarado: "Todos los grandes momentos de la historia de la humanidad comenzaron con un sueño. En su día, nos fijamos un objetivo: salvar al leopardo. Hoy vemos el resultado. La población se ha triplicado con creces y su área de distribución se está extendiendo más allá de Rusia."El leopardo está regresando a lugares donde no se le había visto desde hacía décadas. Pero para garantizar su verdadera seguridad, debe haber al menos 150 ejemplares. El leopardo sigue siendo una especie vulnerable. Queda mucho por hacer", añadió.Cooperación entre Rusia y China para la recuperación del leopardo y el tigre de AmurEl 16 de mayo de 2024, la Federación Rusa y la República Popular de China firmaron un acuerdo para la creación de la reserva "Tierra de los Grandes Felinos".El convenio conecta el Parque Nacional Tierra del Leopardo (Rusia) con el Parque Nacional del Tigre y el Leopardo del Noreste de China.El acuerdo implica el desarrollo de la cooperación científica y el intercambio de datos de observaciones de animales en estado silvestre, orientado específicamente en la conservación del leopardo y el tigre de Amur.Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) continua clasificando a los leopardos de Amur en peligro crítico.Sin embargo, los resultados de los enormes esfuerzos de los trabajos de conservación han dado un rayo de esperanza a una especie que, hace 20 años, se creía próxima a extinguir, y que ahora, se encuentra en proceso de recuperación con alentadores resultados y buenas expectativas de cara al futuro.
En el 2000, quedaban menos de 40 leopardos de Amur: cómo un programa de conservación logró triplicar su población
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