El femicidio de Nancy Godoy: un circuito de cotos de caza domina el escenario de un crimen que aún no tiene un móvil preciso

El femicidio de Nancy Godoy: un circuito de cotos de caza domina el escenario de un crimen que aún no tiene un móvil preciso

En un vasto polígono de unas 300.000 hectáreas entre las localidades de Esquina y Sauce funcionan al menos una docena de cotos de caza declarados. El 29 de octubre pasado, en un punto perdido de esa inmensidad, lejos de cualquier centro urbano y semisumergido en un bañado, fue encontrado el cuerpo de la docente Nancy Estela Godoy. Este miércoles, su familia, sus amigos y vecinos la despidieron en una ceremonia abierta en la Plaza 9 de Julio, de Esquina; un encuentro emotivo, pero cargado de interrogantes que aún no tienen respuesta.Se sabe que murió apuñalada, pero aún se desconoce cuál fue su calvario previo. Y también es un misterio el móvil del femicidio, aunque el contexto en el que ocurrió y la posibilidad de que el crimen esté vinculado con la actividad cinegética, que atrae a cazadores extranjeros y deja cuantiosas ganancias a los guías que organizan el despliegue.La docente Nancy Estela GodoyGodoy había asumido como directora suplente de la escuela N° 626, del paraje El Malezal. Para llegar, después de un viaje extenuante de varias horas, en ruta y a caballo, a campo traviesa, se internaba en la estancia El Curupí. Ella se animó a denunciar el estado de abandono del establecimiento educativo rural, al que calificó de “una escuela fantasma con alumnos fantasmas”. El director anterior cobraba por su cargo, pero no iba. Esa ausencia no solo dejó a los niños sin clases, sino que también dejó librada la zona a la buena de Dios. El vaciamiento de la escuela podría haber sido funcional a la organización de la caza furtiva; es que la ley prohíbe que los cotos funcionen a menos de 1500 metros de poblados, pueblos o ciudades. La Escuela N° 626 de Corrientes, dentro de la estancia El Curupí, donde enseñaba la docente Nancy GodoySegún denuncias de vecinos de la localidad de Esquina y de Sauce recopiladas por LA NACION, una parte de la estancia El Curupí podría haber sido usada —incluso sin que sus dueños lo supieran— como un coto de caza ilegal para el turismo cinegético. La hipótesis es que uno de los presuntos autores materiales del asesinato de Godoy, Ireneo Antonio Zarza, capataz de la estancia, habilitaba la actividad de cazadores de sitios colindantes, aun cuando ese terreno en sí no estaba habilitado por la Dirección de Flora y Fauna de Corrientes.La tapera de Ireneo Zarza dentro de la estancia El Curupy, donde habría sido asesinada la docente Nancy Estela GodoyEn la provincia, tanto Esquina como Sauce y Curuzú Cuatiá son conocidas como capitales del turismo de caza y son varios los negocios de este rubro que funcionan en las adyacencias de la estancia. Uno de ellos se llama AR Hunting. De acuerdo con la localización publicada en Google Maps, hay alrededor de 56 kilómetros de distancia entre casco y casco. Si se toma en cuenta la superficie de cada establecimiento, la cercanía entre ambos terrenos es aún mayor. Formato del contrato de arrendamiento de Ar HuntingEl Curupí tiene una superficie de más de 12.000 hectáreas y AR Hunting, de acuerdo con el contrato de arrendamiento al que LA NACION tuvo acceso, mide 4000 hectáreas. A pesar de ello, en redes sociales AR Hunting se presenta como un coto de 20.000 hectáreas. En esas redes se muestran imágenes de cazadores extranjeros cazando ciervos, una especie habilitada en la provincia.En enero pasado, una organización internacional, especializada en la investigación de redes de tráfico de fauna, recibió una alerta que puso el foco en esa zona. Desde abril de 2025, un grupo de cazadores e influencers brasileños comenzó a promocionar viajes de turismo cinegético —incluso no regulados— hacia la localidad de Sauce y también de Esquina.Pagina de Instagram de Ar HuntingSegún la información relevada por esta organización, esos cazadores no solo organizan las excursiones, sino que también aseguran contar con “la colaboración” de un “inspector local de vida silvestre”.En coordinación con este funcionario, se encargarían de garantizar que los animales cazados sean exportados sin inconvenientes como “trofeos” a los países de origen de sus clientes. Para poder transportarlos, los cotos de origen deben contar con registro y con habilitaciones de las autoridades provinciales. El operativo de búsqueda de la docente desaparecida se desarrolló en vastas extensiones de terreno donde proliferan los cotos de caza Policía de CorrientesSi se quieren exportar los trofeos de la caza a países como Brasil, Estados Unidos o España, además, se requiere la aprobación de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación. Hasta hace unos meses, Sauce no contaba con ninguna de estas habilitaciones para sacarlos del país. Así lo pudo corroborar LA NACION a través de un pedido de acceso a la información.La Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco) dentro de la Procuración General de la Nación (PGN) abrió una carpeta de investigación por sospechas de contrabando a partir de un pedido de la Policía Federal Argentina, tras detectar posibles funcionarios implicados en la presunta operación.Diego Ruiz Díaz es un excazador furtivo hoy inspector de Flora y Fauna de la provinciaEn Sauce hay un inspector de flora y fauna de la Dirección Provincial de Recursos Naturales que fue señalado por múltiples fuentes consultadas —vinculadas tanto al turismo cinegético como al gobierno nacional— como “un actor clave” en este presunto esquema opaco.Su nombre es Diego Miguel Ruiz Díaz y trabaja ad honorem. Tiene, además, un negocio de aberturas en Sauce. Hace menos de cinco años era conocido por ser cazador furtivo en la zona y fue catalogado así por su superior, el director de Recursos Naturales de la provincia, Agustín Portela, en diálogo con LA NACION en junio pasado. “Varios [inspectores] lo son. Saben perfectamente dónde están las trampas y las anomalías en ese mundo”, justificó.El inspector señaladoAntes de ser funcionario, Ruiz Díaz tuvo una carnicería donde vendía ciervo rojo, que luego fue clausurada por no contar con la aprobación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). En sus redes sociales se muestra como un amante de la pesca y la caza, además de ser un ferviente promotor del radicalismo correntino del gobernador Juan Pablo Valdés.Su momento de mayor presencia mediática fue en las elecciones presidenciales pasadas, cuando protagonizó una celebración peculiar del triunfo libertario: disparó al suelo mientras gritaba “¡Vamos Milei, carajo!”. Cuatro fuentes vinculadas al mundo de la caza en Sauce y en localidades cercanas describieron a este funcionario como “abusivo” y “extorsivo”. Varias irregularidades han sido reiteradamente denunciadas incluso ante la Justicia provincial.Consultado por LA NACION respecto de estas acusaciones, Ruiz Díaz explicó que desde que es inspector, en 2021, ha recibido una serie de acusaciones del mundo cinegético local. “Hace cuatro o cinco años que estoy en esto. Al principio me volvía loco porque te dicen ‘vos sos esto, vos sos lo otro’. Acusan, acusan, y después resulta que no pasa nada porque era toda mentira”, añadió.Nueve denunciasEntre 2022 y 2025, Ruiz Díaz acumuló nueve causas, de acuerdo con información de la Unidad Fiscal de Recepción y Análisis de Casos de la localidad de Curuzú Cuatiá; varias de ellas son por delitos simples, aunque hay otras más graves. Los hechos incluyen abuso de autoridad, detenciones injustificadas, ser depositario infiel, incumplimiento de deberes, hurto, lesiones leves y asociación ilícita. Si bien fue absuelto en una de estas, el resto permanece en trámite.El abogado de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia, Diego Diratchette, minimizó las denuncias. Agregó que son parte de una especie de organización coordinada de cazadores disconformes, pero que simplemente buscan manchar la imagen de la dirección. Lo planteó como una suerte de confabulación y advirtió que tienen identificados a todos los participantes. LA NACION le consultó si tomarían medidas legales, a lo que respondió que no. “Esperamos que todas las causas se caigan por su propio peso”, justificó. El letrado consideró que varios de los expedientes serían archivados. Según él, uno de ellos –y el más grave de todos– es el de asociación ilícita. Consultados por este caso, desde la fiscalía de Curuzú Cuatiá negaron que vaya a ser archivado próximamente.Rastrillaje en un sector de la estancia El Curupí, donde enseñaba la docente Nancy GodoyColegios y cotosLa ley provincial número 6691 se promulgó en la provincia de Corrientes para registrar los cotos de caza y también para regularlos. En su artículo 3° se prohíbe expresamente la autorización de predios que se encuentren en zonas cercanas a poblados.Expresamente plantea lo siguiente: “No se autorizarán Cotos de Caza cuyos predios se encuentren ubicados a una distancia inferior a mil quinientos metros de los poblados, pueblos o ciudades. Desde esta distancia los cazadores podrán en todos los casos, con la correspondiente instrucción de su guía de caza, efectuar los disparos en dirección contraria a los poblados”. De acuerdo con fuentes al tanto de la investigación del femicidio, la escuela donde Nancy Godoy daba clases sería solo uno de varios establecimientos educativos que convergen con cotos de caza en la zona. La locación en el contrato de arrendamiento es difusa; sin embargo, AR Hunting registró públicamente una ubicación cuyo acceso está a pasos de la Escuela Primaria Común N° 283. LA NACION consultó a Diego Ruiz Díaz al respecto de este y de otros cotos habilitados por la provincia. Hasta la publicación de este informe no ha recibido respuesta. Por Matías Avramow

Original Source

Read the full article at Lanacion →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.