El experto español que desafió a la porcicultura argentina: "Olvídense de Brasil y sean competitivos"

El experto español que desafió a la porcicultura argentina: "Olvídense de Brasil y sean competitivos"

“Brasil no es competidor de Argentina para exportar. Olvídense de lo que haga Brasil, hagan su camino y sean competitivos a nivel internacional. Ustedes pueden ser competitivos”. Con esa frase, el especialista en porcicultura español Josep Gasa marcó el tono de su presentación durante el Congreso de Nutrición Animal organizado por la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA). Su mensaje no apuntó a comparar modelos productivos, sino a poner el foco en las fortalezas que ya tiene la cadena porcina argentina para crecer en los mercados internacionales.La llegada de Gasa al país tiene un significado particular. El experto forma parte desde hace 40 años del ecosistema productivo español, una de las porciculturas más eficientes del mundo y líder en exportaciones. Desde esa experiencia propuso revisar cómo medir la competitividad y cuáles son las variables que realmente hacen la diferencia dentro de un establecimiento.La eficiencia empieza antes del alimentoDurante su exposición distinguió tres dimensiones de la eficiencia: la técnica, la económica y una eficiencia “global”, que integra ambas y añade cuestiones de mercado.En el plano técnico, fue categórico sobre cuáles son las prioridades. “Las dos claves fundamentales son mantener el estado sanitario de los animales y mantener el ciclo productivo constante y homogéneo”.La alimentación ocupa un lugar central en esa ecuación porque representa aproximadamente el 60% del costo de producción. Sin embargo, Gasa advirtió que no alcanza con formular buenas dietas o contar con las llamadas "cerdas hiperprolificas": también es necesario acompañar la mejora genética con la infraestructura adecuada.Uno de los indicadores más importantes es la productividad numérica, medida como la cantidad de lechones destetados por cerda por año. Según explicó, las cerdas hiperprolíficas pueden elevar ese indicador, siempre que el establecimiento esté preparado para cubrir sus mayores requerimientos nutricionales y logísticos.El costo oculto de la variabilidadMás allá de producir más, Gasa insistió en que una parte importante de la rentabilidad se pierde cuando aumenta la variabilidad dentro del sistema. Uno de los ejemplos que mostró fue el peso vivo al momento de la faena. Según explicó, esa variable puede presentar diferencias de hasta un 10%, afectando directamente la eficiencia del frigorífico y el resultado económico del productor.Para reducir esa dispersión recomendó trabajar desde el inicio del ciclo productivo. “Hay que centrarse en el manejo de la maternidad para reducir la variabilidad del peso al nacer y hasta el destete”.Otro punto crítico es la calidad de las materias primas destinadas a la alimentación. Cambios en su composición o valor nutricional pueden traducirse en pérdidas de eficiencia en la ganancia diaria de peso, incluso cuando el resto del manejo permanece estable.Argentina y España: dos realidades, una oportunidadEl cierre de la conferencia estuvo dedicado a comparar la evolución del sector argentino con el español. Mientras que en Argentina la faena viene creciendo alrededor del 5% anual y ya alcanza los 8,5 millones de cerdos, en España permanece prácticamente estabilizada en torno a 54 millones de cabezas.El peso de faena resulta muy similar entre ambos países: unos 110 kilos en Argentina frente a 115 kilos en España.Las diferencias aparecen con mayor claridad en el consumo interno y el comercio exterior. Los argentinos consumen alrededor de 19 kilos de carne porcina por habitante al año, mientras que en España esa cifra asciende a 51 kilos, impulsada por una fuerte tradición de embutidos y productos curados. Además, mientras Argentina continúa siendo importador neto, España se consolidó como el principal exportador mundial.Lejos de interpretar esa diferencia como una desventaja estructural, Gasa sostuvo que allí aparece una de las mayores oportunidades para la cadena local. “Argentina tiene materias primas a un costo más competitivo que España, y eso seguirá siendo así. En materia de precios, el precio del cerdo en Argentina es muy parecido al de España”.A modo de advertencia, el especialista también puso sobre la mesa la volatilidad que caracteriza al negocio porcino. Explicó que durante 2026 la guerra en Irán y el impacto de la peste porcina provocaron pérdidas cercanas a 30 euros por cerdo en distintos mercados, un contraste notable con las ganancias promedio de 28 euros por animal que registraba el sector hasta 2024.Para enfrentar esos ciclos, defendió el modelo de integración como una herramienta para amortiguar las oscilaciones. “Los porcicultores, cuando ganan, ganan mucho; y cuando pierden, pierden mucho. Por eso es importante la porcicultura integrada”.Por último, calificó como una buena noticia para el sector porcino argentino el reciente desembarco del gigante español de la alimentación Grupo Vall Companys mediante una alianza estratégica e inversión de 14 millones de dólares en el Grupo Pacuca, dueños de la marca comercial Cabaña Argentina.Su diagnóstico dejó una conclusión clara para la industria argentina: la ventaja competitiva ya existe en los costos de producción, pero transformarla en una plataforma exportadora dependerá menos de mirar a Brasil y más de perfeccionar cada detalle de la eficiencia dentro de los propios establecimientos.

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