Ronnie Wood and his AMMO Band. Integrantes: Ronnie Wood (guitarra, voz, armónica), Willie Weeks (bajo), Andy Newmark (batería), Johnny Lee Schell (guitarra rítmica), Andy Wallace (teclados), Mera Royle (violín), Imelda May (voz), Chanel Haynes (voz). Calificación: Excelente“Estuve esperando esto con ganas”. Apenas ubicado en el escenario, Ronnie Wood no podía ni quería disimular la sonrisa de su rostro. Su reencuentro con patria stone local -a diez años y monedas de la última visita de Jagger y compañía por estas latitudes- tuvo un carácter especial: no solo saldó parcialmente una ausencia de más de una década, sino que le permitió hacerlo por primera vez por cuenta propia. Con más de sesenta años de carrera sobre los hombros, en 2025 Wood publicó una antología que compila todo su recorrido artístico, y ese mismo espíritu tiene la gira que lo depositó en Buenos Aires el viernes y lo llevará el domingo a Rosario: un repaso por The Rolling Stones y Faces, su faceta solista y también una selección de canciones ajenas que disfruta tocar a sus 79 con la misma felicidad que lo hacía en su juventud. “It’s Only Rock ‘n’ Roll (but I Like It)” puso en marcha una celebración que no decayó jamás en su intensidad por las dos horas restantes, sin importar si lo que sonaba era su cover de “Am I Grooving You” (un blues casi monocorde incluido en su debut como solista, y donde entregó un gran solo de armónica) o el rocksteady cadencioso de “Take It Easy”. Pasado el fervor inicial, Wood decidió darle el protagonismo a la vocalista Chanel Haynes para “Flying”, el single debut de Faces, con una aclaración para justificar el cambio de género de la voz cantante: “Rod estaría muy orgulloso”. Poco después, un nuevo guiño al público stone de la mano de “Hey Negrita” (de Black & Blue, el disco que significó su incorporación a la banda hace tan solo 50 años), una rareza destinada a aquellos que buscan más allá de los greatest hits. Ante un público que se mantuvo encendido incluso durante su versión de “Seven Days”, de Bob Dylan, Wood no dejó la oportunidad de hacer una reverencia a sus seguidores: “Como saben, son el mejor público del mundo”, y recibió como respuesta un rugido tan estruendoso que opacó el anuncio de la llegada al escenario de Imelda May. Mientras la sala entera hacía cantito una expresión de deseo (“Mire, mire, qué locura. Mire, mire, qué emoción. Esta noche toca Ronnie y el año que viene tocan los Stones”), la cantante irlandesa ocupó su lugar y desplegó todo su talento vocal en una interpretación de “Remember (Walking in the Sand)”, de The Shangri-Las, una balada soulera y dramática a la que le siguió “You’re So Fine”, un r&b tocado con esencia rockera. Lejos de la dinámica del alto impacto escénico de las giras de The Rolling Stones, Wood y su banda timonearon dos horas de show en donde la música fue la única protagonista, con amplificadores valvulares convertidos casi en un único recurso decorativo. Con tres micrófonos sostenidos en un único pie, Wood, May y Haynes compartieron el protagonismo parados uno al lado del otro durante “Baby What You Want Me to Do”, un blues lento y de ritmo narcotizante al que le siguió “Mystifies Me”, una balada rockera con todos los ingredientes correctos. “No llores por mí, Tina Turner”, cantó Wood con la melodía de la canción del musical Evita, antes de darle el protagonismo a Haynes para una lectura electrificada de “River Deep, Mountain High” que no escatimó en intensidad. A la hora de “Show Me”, un blues de Johnny Winter releído en clave rockera, Wood se permitió deslizar el riff de “(I Can’t Get No) Satisfaction”, un gesto que estuvo lejos de pasar inadvertido. Para intentar aplacar el incendio que él mismo había comenzado, lo que le siguió fue un repaso por “Country Honk”, con el aporte de Mera Royle en violín para ornamentar al clásico de Let It Bleed como en su versión de estudio de 1969. Terminado el tema, las tres mujeres de la banda se retiraron y dejaron a Wood con el resto de sus músicos (el bajista Willie Weeks, el baterista Andy Newmark, el guitarrista Johnny Lee Schell y el tecladista Andy Wallace) para una sesión de rock vieja escuela con “Boogie Disease”, del pionero Doctor Ross. De vuelta sobre el terreno de Faces, “Ooh La La” demostró que la banda que timoneó junto a Rod Stewart tenía una cuota importante de melodismo y sensibilidad, la contracara a los aires bluseros de “Chain of Fools” (“de mi amigo Don Covay, dijo sobre el tema, conocido por la versión de Aretha Franklin). Y sobre la recta final, una recorrida más por la obra stone de la mano de “Can’t You Hear Me Knocking”, con una interpretación plagada de climas en un final vibrante en el que Wood demostró su destreza en la guitarra a sus 79 años. Y entre tanta canción ajena, “I Can Feel the Fire” demostró ser un hit por derecho propio, un reggae tocado con sapiencia rockera, antes de la despedida formal con “Outlaws”, con un estribillo que fue escrito en 1981, pero que cuatro décadas y media después cobra otro carácter: “Ya no se fabrican forajidos como los de antes”. Tras unos minutos de descanso, Wood regresó solo con su guitarra y con camiseta de la selección para un medley que empezó en el blues pantanoso de “Dust My Broom” sin más recursos que un slide, y de a poco fue sumando integrantes y también repasos de otras canciones (un poco de “Black Limousine” por acá, otro poco de “Gasoline Alley” por allá). Una vez que todos estuvieron de regreso en el escenario, el cierre llegó de la mano de “Stay With Me”, el himno de Faces, con una última muestra de pirotecnia interpretativa, la prueba de que nada puede ganarle a la emoción y el factor humano, máxime si acompañan seis décadas de carrera. Ratones paranoicos, en la previa del show de Ronnie Wood@gggonzalolopez_La apertura paranoicaAntes, con la intención de revivir la mítica de las dos primeras visitas de The Rolling Stones a la Argentina, la apertura estuvo a cargo de Ratones Paranoicos. En poco más de media hora, Juanse, Sarco, Roy y Pablo Memi condensaron lo mejor de su repertorio con la doble misión de agasajar y de dejar la audiencia a punto caramelo a la espera del plato principal. “Ceremonia en el hall”, “Ya morí”, “Rock del pedazo”, “Vicio”, “La nave” (¿acaso el “Miss You” del rock local?), “Rock del gato” y “Cowboy” ocurrieron sin solución de continuidad y sin respiro, antes que el Zorrito Von Quintiero se acoplase en teclados a la hora del cierre con “Para siempre”, que devino en su versión homenaje a Diego Maradona.
“Como saben, son el mejor público del mundo”: así fue el recital de Ronnie Wood en el Movistar Arena
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