Cómo funciona Comma.ai, el dispositivo viral que hace tu auto semiautónomo

Cómo funciona Comma.ai, el dispositivo viral que hace tu auto semiautónomo

Viajar a la Costa Atlántica suele ser el escenario de largas horas de concentración al volante, sobrepasos en ruta y tráfico pesado. Sin embargo, para un entusiasta tecnológico conocido en redes como @AnInternetter, el tradicional trayecto a Mar del Plata se convirtió en el laboratorio perfecto para probar una tecnología poco difundida en el país: convertir un vehículo convencional en un auto semiautónomo (capaz de acelerar, frenar, girar en una curva, entre otras funciones), gracias a la tecnología de Comma.ai que se adapta a distintos vehículos. No es un piloto automático completo y requiere un conductor atento; es un dispositivo que complementa las funciones de manejo ya presentes en la computadora interna del auto, para dar más opciones de circulación al estilo de los Tesla, pero para autos convencionales. Según sus desarrolladores, se conecta a la red CAN interna del auto para gestionar el manejo del vehículo, y puede tomar y mejorar funciones que ya vienen integradas en muchos autos modernos, como velocidad crucero adaptativa (Adaptive Cruise Control) y centrado automático de carril (Automated Lane Centering), además de acelerar, frenar si los vehículos de adelante bajan la velocidad, y girar las ruedas para seguir un camino o un carril en una curva. La compañía asegura que la red neuronal que corre dentro del dispositivo está entrenada con casi 650 millones de kilómetros que recorrieron los autos que participan en la plataforma, y con los que va aprendiendo a manejar en situaciones que suelen resultar complejas, como caminos sin marcas de carril, con marcas nuevas y viejas superpuestas, etcétera. No es un chofer robot: el sistema verifica con una cámara interior que el conductor esté alerta y dispuesto a tomar el control del vehículo en cualquier momento. El último modelo (el Comma 4) tiene visión de 360° y una cámara para ver objetos lejanos. Además, incorpora acelerómetro 3D, giroscopio 3D, GPS y micrófono. Detrás del Comma 4 está George Hotz, célebre en el mundo tecnológico por haber sido el primero en hacerle jailbreak al iPhone a sus 17 años y a la PlayStation 3 unos años después. A diferencia de los costosos prototipos de robotaxis como Waymo —que requieren sensores Lidar montados sobre vehículos de más de 250.000 dólares—, Comma.ai adopta el enfoque de visión por cámara similar al de Tesla, pero bajo una filosofía de código abierto (open source), que permite adaptar el dispositivo a distintos modelos y marcas.El aparato cuesta alrededor de 1000 dólares y se instala sobre el parabrisas, conectándose directamente mediante un arnés a la computadora a bordo del auto para acceder a los sensores, acelerador y dirección originales del vehículo. Es decir, no funciona con cualquier modelo de auto; debe ser uno medianamente moderno que ya tenga una computadora interna capaz de actuar sobre su propio volante, frenos, y motor; en la página de Comma se listan los modelos compatibles.En total, el sistema de IA controló el 90% del viaje (en kilómetros) hasta Mar del Plata, con apenas un 10% de intervención manual para situaciones específicas como peajes, giros cerrados o bajadas de la ruta a bordo de un Toyota Corolla Cross. Ese modelo de vehículo tiene algunas limitaciones de “sistema”: por ejemplo, no le permite a Comma 4 controlar el auto a velocidades menores a 27 kilómetros por hora. Nivel 2 de autonomíaLa empresa vende únicamente el dispositivo físico (el hardware) sin la inteligencia de manejo preinstalada. Luego, “es el propio conductor quien descarga e instala el modelo de IA desde la web, asumiendo voluntariamente la responsabilidad del uso”, señala @AnInternetter en diálogo con LA NACION. Al ser una plataforma abierta, cualquier programador puede modificar los parámetros de conducción de OpenPilot, adaptando distancias, sensibilidades y comportamientos. Incluso configurar el software en otro dispositivo -como un celular- sin tener que adquirir el hardware que vende la empresa.El sistema opera bajo un nivel 2 de autonomía asistida (uno de los más bajos), lo que exige que el conductor mantenga la atención constante en el camino y el control sobre el vehículo: no es un chofer total. En la pantalla del dispositivo se proyecta una línea verde que anticipa las curvas y trayectorias que la IA planea realizar. “Es como ir auditando al auto, pero de forma pasiva. Al principio, la configuración te da un poco de miedo por si el volante da un volantazo brusco, pero como usa los propios controles del vehículo, nunca hace nada violento”, aclara.Durante el viaje a Mar del Plata, el auto reguló de forma automática la velocidad frente a vehículos más lentos, reanudó la marcha al despejarse el carril y verificó el punto ciego (blind spot) antes de ejecutar un cambio de carril al activar la luz de giro, además de ir girando para tomar las curvas del camino; en la prueba surgió una deficiencia “en la detección de conos de construcción”. “En total, se registraron cerca de 50 intervenciones humanas durante todo el trayecto, un promedio de un pequeño ajuste cada 3 ó 4 minutos”, explicó.A nivel nacional, desde marzo de 2025 la ley de tránsito contempla la existencia de autos autónomos y semiautónomos, y autoriza la circulación de vehículos de nivel 2; el gobierno porteño autorizó hace unas semanas las pruebas de vehículos autónomos de nivel 4, el escalón previo al auto que realmente se maneja solo.Inteligencia artificialAutosTecnología

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