Demi Moore estuvo a punto de perder el papel que interpretó en El primer año del resto de nuestras vidas (St. Elmo’s Fire), la película de 1985 que la convirtió en una de las caras de una generación de jóvenes actores de Hollywood. Según reveló Carl Kurlander, coguionista del filme, la actriz se presentó a una prueba de vestuario “borracha y drogada”, una situación que llevó al director Joel Schumacher a considerar un reemplazo: Madonna. Demi Moore junto a sus compañero de elenco de El primer año del resto de nuestras vidasMoore tuvo apenas diez días para recuperarse y conservar su lugar en la película. La cantante estaba a punto de recibir una oferta para interpretar a Jules Van Patten, pero la actriz consiguió revertir la situación y seguir adelante con una producción que sería clave en sus primeros años de carrera.Kurlander reconstruyó el episodio durante una entrevista en el podcast Reality Life with Kate Casey. Según contó, Schumacher y la productora Lauren Shuler Donner se reunieron con Moore y acordaron darle una última oportunidad. El plazo era concreto: si conseguía ponerse en condiciones en diez días, podría participar del rodaje.La alternativa ya estaba identificada. Schumacher había conocido a Madonna y estaba convencido de que tenía un futuro extraordinario. “Esta chica va a ser la estrella más grande del mundo. Simplemente, lo sentí”, recordó Kurlander que le había dicho el director. Según el coguionista, Schumacher estaba preparado para ofrecerle el papel, de modo que la continuidad de Moore dependía de que pudiera recuperarse en un margen muy breve.Demi Moore junto a Rob LoweLa actriz comenzó a asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos y contó con el acompañamiento de una persona que la ayudara a mantenerse sobria. De acuerdo con Kurlander, logró cumplir con las condiciones que le habían impuesto y llegó al rodaje en mejores condiciones. Moore terminó interpretando a Jules, una joven brillante pero problemática, conocida por su vida de fiestas, junto a Rob Lowe, Emilio Estevez, Andrew McCarthy, Judd Nelson, Ally Sheedy y Mare Winningham.En el documental Brats, estrenado en 2024, la actriz recordó que el director había apostado por ella cuando todavía no tenía un nombre capaz de garantizar el éxito comercial de una película. “Realmente, no tenía ningún atractivo en cuanto a la taquilla”, dijo. “Podrían haber encontrado fácilmente a otra persona”, agregó.Demi Moore casi pierde el papel que terminó lanzándola a la famaDurante el rodaje, Moore contó con una acompañante terapéutica que la asistía las 24 horas del día, los siete días de la semana, para ayudarla a mantenerse sobria. La actriz recordó también una pregunta que le hizo su terapeuta, que buscaba que tomara conciencia de la gravedad de su situación: si para ella era más importante la película o su propia vida.“¡La película!”, respondió Moore, al evocar su reacción de entonces. “No me sentía para nada valiosa. Estaba desesperada por encajar, por pertenecer. Mi necesidad de agradar estaba en alerta máxima”.Una lucha que continuó después del rodajeEn sus memorias, Inside Out. Mi vida, publicadas en 2019, Moore describió los primeros años de su carrera como una etapa de autodestrucción alimentada por la sensación de no ser suficiente, independientemente de sus logros profesionales.“Al comienzo de mi carrera entré en una espiral de autodestrucción en la que no importaba el éxito que tuviera, simplemente sentía que no era lo suficientemente buena”, escribió. Y explicó: “Pensaba que no tenía ningún valor y esa senda autodestructiva me llevó muy rápido a un punto crítico, a una crisis real”.Demi Moore en los años ochentaLa actriz había atravesado experiencias dolorosas desde muy joven. A los 15 años descubrió que Dan Guynes, el hombre que la había criado, no era su padre biológico. Su madre, Virginia, le reveló que su progenitor era Charlie Harmon, un hombre con problemas de adicción a la cocaína a quien Moore nunca llegó a conocer. La separación de su madre y Guynes, y el suicidio de este último cuando ella tenía 17 años, fueron otros de los episodios que marcaron su adolescencia.En sus memorias también habló de la responsabilidad que debió asumir desde chica frente a los problemas de alcoholismo y los intentos de suicidio de su madre, así como del abuso sexual que sufrió durante la adolescencia. Décadas después, al reconstruir su historia, Moore vinculó aquellas experiencias con las inseguridades que arrastró durante buena parte de su vida, sin presentar su pasado como una explicación única de sus adicciones.Andrew McCarthy y Demi MooreSu carrera, mientras tanto, siguió creciendo. Después de su debut en Choices, en 1981, El primer año del resto de nuestras vidas la ubicó entre los rostros jóvenes más reconocibles de Hollywood. Más adelante llegaron películas como ¿Te acuerdas de anoche? y Ghost: la sombra del amor, que consolidaron su popularidad. Sin embargo, el éxito profesional no eliminó la lucha personal que había comenzado durante aquellos primeros años.Moore buscó tratamiento en 2012, después de atravesar distintas etapas de consumo y recuperación. También contó que había sufrido una recaída tras perder un embarazo durante su matrimonio con Ashton Kutcher, un período en el que volvió a consumir alcohol y pastillas en exceso y que afectó su relación con sus hijas, Rumer, Scout y Tallulah.Demi MooreMadonnaAdicciones
“Borracha y drogada”: el motivo por el que Demi Moore casi pierde a manos de Madonna el rol que la consagró
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