Incontenible y desatado. Una tarea magistral para avanzar desde el 19no puesto a la cabeza de la carrera. Un triunfo épico, memorable, para la historia. Una victoria para convertirse en héroe del deporte motor italiano. Un éxito que rompe con el hechizo de 60 años sin que un piloto local se trepe a lo más alto del podio en el legendario circuito de Monza. Un festejo emocional, con la familia, el equipo, y la masa de fanáticos de Ferrari que tiñeron la pista de rojo y se rindieron ante un joven, que el 25 de agosto cumplió 20 años, que protagonizó una escalada de película para firmar su séptimo triunfo en el calendario en 13 grandes premios, afianzarse como puntero del Mundial de Pilotos con 66 puntos de ventaja sobre su compañero de garage, George Russell, que pasó de la ilusión a observar cómo la idea de ser el líder de la alineación se desarma ante el ímpetu y la jerarquía de un adolescente que condujo con la sabiduría de una leyenda, de un campeón. Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se regaló una victoria antológica y ofreció un espectáculo que la Fórmula 1 rememorará cada vez que el Gran Circo visite Monza para cumplimentar con una de las fechas icónicas de la temporada: el Gran Premio de Italia.Los tifosi rendidos ante la jerarquía de Andrea Kimi Antonelli: el boloñés rompió el hechizo de 60 años sin un piloto local ganando en el Gran Premio de ItaliaLuca Bruno - APGanador en escenarios emblemáticos como Mónaco, Suzuka, Spa-Francorchamps, el festejo en Monza se consagró como la primera obra de arte de Antonelli en la F.1. Por la forma, el estilo, el momento, la mente fría y el corazón galopando a todo ritmo... En una carrera que encerró drama, suspenso, caos, roces, una bandera roja que se presentó como un acertijo para la estrategia, un Virtual Safety Car (VSC) que se impuso como la ventana para ofrecer el asalto definitivo... Antonelli sorteó cada uno de los escenarios. Corrió como un veterano, ganó como un verdadero campeón. El cambio de la unidad de potencia, un problema de fiabilidad que Mercedes no logra corregir por el momento, se tradujo en una penalización y retroceder en la grilla hasta la posición 19, de las 22 que completan la parrilla. Andrea Kii Antonelli recibe la bandera a cuadros y completa la obra en Monza: ningún piloto en la historia del Gran Premio de Italia remontó desde el 19no puesto para sellar el triunfoAntonio Calanni - APCon la desfachatez de un adolescente, Antonelli no ocultó cuáles eran las proyecciones para Monza, apenas pisó el circuito italiano. “Va a ser un ataque total. Usaré la cabeza, no es que vaya a llegar a la primera frenada del domingo como si fuera la clasificación: ¡provocaría un accidente! No tengo nada que perder y el objetivo es recuperar tantos puntos como sea posible usando la cabeza, pero con la mentalidad de ir al frente para ganar la mayor cantidad de posiciones. No es lo ideal asumir una penalización en el gran premio de casa, pero como equipo estamos pensando en el campeonato y este es sin dudas uno de los mejores circuitos para hacerlo”, analizó Antonelli, que demostró la madurez para reponerse de situaciones incómodas, que lastiman y socavan el espíritu. Dos años atrás, se presentó en Monza en el primer entrenamiento libre con el coche de Russell y terminó estrellándose. Entonces, pocos creían que ese joven, que no se destacaba en la Fórmula 2, enseñara un compendio de argumentos para ser una figura y un piloto destinado a convertirse en un gran campeón.Nadie en la historia en las visitas a Monza logró una remontada como la que ejecutó Antonelli. El récord era de Peter Gethin (BRM), en 1971, que ganó desde el 11mo puesto. Y desde 1966 que ningún piloto italiano festejaba en el Templo de Velocidad: Ludovico Scarfiotti, con Ferrari, llevaba la marca. Pero la Scuderia tuvo una jornada aciaga: desde el despiste y espectacular accidente que protagonizó Charles Leclerc –dos veces vencedor del GP de Italia-, a una deslucida tarea de Lewis Hamilton, el séptuple campeón que llegó al autódromo en una renovada Ferrari F40, de apenas 69 kilómetros, que estaba sin uso hace 30 años y fue reparada en la factoría de Maranello, que terminó sexto. No alcanzó con el homenaje a Michael Schumacher, liderado por Sebastian Vettel, a 30 años del estreno del Kaiser con el Cavallino Rampante.“Increíble, fueron dos largadas muy buenas. Me encontré después de 10 vueltas en el tip five del clasificador y sentí que podía pelear por la victoria. Un día que voy a recordar para siempre. Es difícil encontrar las palabras para explicar el sentimiento. Un triunfo más emocional que las primeras victorias: la carrera en casa la recordaré por siempre”, relató Antonelli, que agradeció a la familia, a Mercedes y a los tifosi. “Nunca me hubiera imaginado estar aquí, en el primer lugar. Pero todavía quedan muchas carreras por delante y hay que mantener la cabeza gacha”, apuntó, cuando las preguntas se multiplicaron por la distancia que logró en el campeonato: dos carreras y media. En el garaje, Toto Wolff, el jefe de las Flechas de Plata y el hombre que no dudó en sostener a Antonelli cuando las miradas eran de desconfianza, se abrazaba con su hijo Jack y con Marco Antonelli, el padre de Kimi. El resumen de la épica victoria de Andrea Kimi Antonelli en MonzaNo quería batallas innecesarias Wolff, que cuando las dos espadas de Mercedes empezaron a ensayar maniobras de sobrepaso entre sí activó la radio. Ordenó que dejaran ese juego que podía alentar a Max Verstappen (Red Bull Racing), que marchaba tercero, y que Russell tendría espacio para sacar diferencia... “Quiero una carrera limpia”, deslizó. Pero la detención del coche de Lance Stroll (Aston Martin) resultó un golpe de escena: Antonelli ingresó por nuevos neumáticos -largó con los de compuesto duro, cambió en el relanzamiento a medios y utilizó una segunda tanda de medios con el VSC-, mientras que Russell se quedó en la pista, al frente del clasificador. Conocer si Antonelli podía recortar la diferencia era el acertijo: el italiano giró marcando tiempos de clasificación y llegó a la cola del auto de Russell a cuatro giros, pero con neumáticos con 25 vueltas más frescos que los del británico. Festejo a pura burbujas: Andrea Kimi Antonelli desata el baño de champagne en el podio de Monza; el italiano es puntero del Mundial de Piloto con 66 puntos de ventaja sobre su compañero de garaje, George RussellClive Rose - Getty Images EuropeNo había batalla, aunque un movimiento del puntero lo dejó sin pista y el drama se apoderó de la carrera: Antonelli en la grava, de donde salió con un estilo de manejo de piloto de rally. Tenía que volver a remontar, un desafío que no lo asustó. Volvió y superó a su compañero con clase, sin dejar espacio de quién lleva las riendas, aunque el documento señale 20 años. Recibió la bandera a cuadros y los gritos de felicidad se atropellaban en la radio. Asomó la voz de su ingeniero, el genial Peter Bonington: “Fue como estar sentado en el simulador de casa, ¿verdad Kimi?”, una frase que cargaba la ironía del esfuerzo físico y la concentración para correr siempre al límite. “Un sueño que tenía desde niño”, respondió, feliz, Antonelli.Los mecánicos, esos que el jueves prepararon una guerra de tortas para celebrar con días de atraso el cumpleaños, saludaron esta vez con abrazos al joven talento. En las tribunas, los tifosi cantaban y aplaudían. Vestidos de rojo, pero guiados por el piloto con cara de niño que lidera con Mercedes. Fórmula 1Andrea Kimi AntonelliMercedes Benz
Antonelli, una victoria épica para devolver después de 60 años a un piloto italiano a lo más alto del podio en Monza
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