A los 74 años, murió el artista y docente Carlos Bissolino

A los 74 años, murió el artista y docente Carlos Bissolino

Este viernes, en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires, falleció a los 74 años el artista y docente Carlos Bissolino, muy querido y respetado en el ambiente artístico local. Tenía cáncer. Había nacido el 24 de septiembre de 1952. Hace poco tiempo, se había casado con la artista Mónica Millán.Estudió pintura y dibujo con Luis Felipe “Yuyo” Noé y luego en la Scuola di Arti Ornamentali di San Giacomo, en Roma, gracias a la Beca Francesco Romero de Pintura otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y la embajada de Italia, en 1981. Regresó al país en 1988.En 2024, el Centro Cultural Recoleta dedicó a Bissolino una excepcional muestra antológicaSantiago FilipuzziDesarrolló una extensa trayectoria en pintura y dibujo, con exposiciones individuales y colectivas en la Argentina y el exterior. En su obra, de atmósfera onírica, creó escenas y paisajes, abstracciones de gran formato, tintas y dibujos lisérgicos con personajes entre cómicos y fantasmales. Vivía en el barrio porteño de San Telmo.Entre otras distinciones, recibió el Segundo Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales, en 2010, y el Segundo Premio Novartis, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en 1997. En 2024 presentó Antología flotante en el Centro Cultural Recoleta, muestra antológica que recorrió parte de su producción artística desde la década de 1980 en adelante. Durante veinte años fue profesor titular de la materia Proyectual de Pintura de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), donde acompañó la formación de generaciones de artistas. Se había jubilado en 2024. También se desempeñó como docente en la Universidad Nacional de Lanús y dirigió y codirigió proyectos de investigación vinculados con el arte y la pintura.Pesar en el ámbito artístico y cultural por la muerte de Carlos BissolinoSantiago Filipuzzi“Varias generaciones de artistas que hoy están exponiendo en galerías y museos se formaron con Carlos -dice la artista y profesora Daniela Rudnik a LA NACION-. Siempre fue muy querido por los estudiantes, colegas y docentes de la cátedra. Me formé con él; hace 34 años que lo conocía y seguí de cerca su trabajo. Como artista fue un gran pintor: su obra es muy sutil; en una etapa usaba aerógrafo y trabajaba con mucha meticulosidad, después hizo una pintura más metafísica, atmosférica, y en sus últimas obras la pintura buscaba la abstracción. Trabajó en pintura, dibujo, e hizo mesas con formas y objetos que expuso en Klemm. Era muy abierto con la mirada hacia la pintura y demás disciplinas, pero lo que más destaco es su generosidad y su dedicación, compromiso y pasión por la pintura y por el modo en que miraba las obras de los colegas”. “Se fue un ser angelical, transparente, candoroso y al mismo tiempo de una enorme intensidad emocional que se traslucía en su pintura -dice el artista Eduardo Stupía a este diario-. También de una enorme fertilidad cromática y audacia, con una suerte de energía empática con el espectador, incluso en sus experimentos más radicalizados, siempre, no obstante, acompasados por un enorme equilibrio y una enorme inteligencia. Carlos tenía una inteligencia dulce. Era un hombre que dulcificaba la experiencia pictórica en el sentido más espiritual de la palabra y también la experiencia vital de quienes tuvimos la enorme fortuna de conocerlo. Fue fiel al arte hasta la muerte: hace pocos días, con su manito esbozaba en el aire centimetral que le permitía la cama de hospital algunas acuarelas que reflejarían el cielo que veía en el rectángulo de la ventana de su pieza de internación. Su proverbial eterna juventud con la que siempre bromeábamos, su manera de transcurrir milagrosamente el tiempo, lo hace más eterno que nunca para todos nosotros, en quienes deja un vacío incalculable que su pintura va a paliar de un modo u otro”.“Deja una obra de excepción -sostiene la artista Nora Iniesta-. Pintura en su máxima expresión donde el color es su protagonista indiscutido. De alta sensibilidad, profunda e intimista y de una composición exquisita. Su cátedra en la Universidad Nacional de las Artes es enorme y ese es su otro legado”. En las cuentas de Facebook e Instagram de la cátedra Bissolino-Rudnik de la UNA se lo despide como “un artista excepcional y una persona generosa”. “Los docentes de tu cátedra te despedimos con amor y agradecimiento, siempre nos vas a acompañar. Continuaremos con la tarea de seguir formando artistas”, prometen.Artistas e investigadores como Marcia Schvartz, Guillermo Kuitca, Verónica Gómez, Fátima Pecci Carou, Gimena Macri, Cintia Mezza, Ana Casanova y Ernesto Ballesteros, entre otros, despidieron con calidez al artista.Carlos Bissolino será despedido este viernes, a partir de las 22 y hasta las 24, en Tacuarí 485.Por Daniel Gigena

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